Y a los pocos meses, en otros brazos, otras bocas, me regalaban todo lo que tú no me diste.
Y aún así, seguir echándote de menos.
Querer que fueras tú.
Quien me quisiera.
Quien me abrazara.
Quien me susurrara te quiero.
Quien me hiciera sufrir.
Que los siempre fueran siempre y nada más.
Que la daga de tu ausencia no se clavara súbitamente en mi pecho cuando estaba a solas.
Que querer y poder estuvieran menos lejos que tú y yo.
Que tú y yo no fuésemos solo conocidos con derechos.
Como ya no somos.